Durante las últimas décadas, vivimos una transformación demográfica sin precedentes: cada vez más personas alcanzan edades avanzadas y la población mundial es progresivamente más longeva.
Este logro trae consigo un nuevo desafío: vivir más años con buena salud. A medida que aumenta la esperanza de vida, también cobra mayor importancia prevenir o retrasar la aparición de enfermedades crónicas, la fragilidad y la pérdida de autonomía asociadas con la edad.
La edad cronológica es uno de los principales factores asociados al riesgo de numerosas enfermedades. Sin embargo, no todas las personas de una misma edad presentan el mismo estado fisiológico. Por este motivo, se investigan diferentes biomarcadores del envejecimiento.
Entre ellos se encuentran parámetros clínicos y bioquímicos, marcadores inflamatorios, características celulares y modificaciones epigenéticas. Dentro de estas últimas, uno de los campos que mayor interés ha despertado en los últimos años es el estudio de la metilación del ADN.

Con el paso de los años, algunos patrones de metilación cambian de manera relativamente predecible. Al estudiar miles de estos sitios en distintas poblaciones, los investigadores descubrieron que podían desarrollar modelos matemáticos capaces de reconocer patrones relacionados con la edad. Con el tiempo, nuevos modelos comenzaron a incorporar también información relacionada con el estado de salud y el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento.
Así surgieron y evolucionaron los llamados relojes epigenéticos.
Los relojes epigenéticos han adquirido un creciente interés como herramientas para evaluar intervenciones dirigidas al proceso de envejecimiento. Actualmente existen diferentes modelos. Algunos permiten estimar una “edad biológica”, mientras que otros buscan determinar el ritmo de envejecimiento o estimar riesgos asociados a la salud.
Estos relojes permiten incorporar una nueva capa de información: observar determinados cambios moleculares asociados con el envejecimiento y analizarlos en el contexto de cada persona.
Esta información cobra especial interés dentro de la medicina personalizada, donde puede complementar los parámetros clínicos tradicionales y contribuir a una caracterización más individual del estado de salud y su evolución a lo largo del tiempo.

El test de edad epigenética permite analizar patrones de metilación del ADN para estudiar el envejecimiento biológico. A través de estos marcadores, aporta información sobre cómo envejece el organismo, complementando la edad cronológica y los parámetros clínicos tradicionales. Es una herramienta de interés para la medicina personalizada y la investigación de estrategias de prevención y seguimiento de la salud a lo largo del tiempo.
